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martes, 5 de enero de 2010

¿ De quién es la culpa?

La culpa no es tuya ni mía. Es nuestra. Somos responsables de lo que hacemos o dejamos de hacer, por cuanto el hombre es dueño de su destino. Las enseñanzas de un maestro chino de una pequeña aldea eran las siguientes: Debes tener un propósito, aprender a leer y escribir, aprender aritmética, conocer el pasado y presente, llevar un diario fielmente, la energía fortalece el espiritu.

Así pues, aplicando esta sabiduría oriental a nuestra vida llego a la conclusión que un país sin memoria histórica no superará jamás los obstáculos. La política de destrucción de los partidos políticos en Venezuela fue sistemática, cuando sabemos que sin partidos no existe democracia .

Si no tenemos un propósito de vida seremos como las olas del mar vamos y venimos sin saber de donde venimos o a donde vamos como dijo Jesús en su parábola sobre la fe hace más de 2000 años.

Lo de llevar fielmente un diario ayuda a corregir los errores cometidos y crecer. Crecer fortalece y ayuda para tu bien y el de tu comunidad.

Cuando se tiene a Dios presente en el espiritu llamese Energía, Dios, Jeová o Ala, el lado bueno que tiene todo ser humano dominará el malo y tendremos un mundo mejor, toda vez que se vive con la conciencia colectiva de lograr la justicia social.

Respecto a la aritmética, por supuesto que es muy importante. De las matemáticas deriva todo hasta la conformación del universo y de todo ser vivo. Cada planeta, estrella, astro, etc. están debidamente colocados en el sitio que le corresponde y con función propia.

Que decir del sistema venoso y los órganos de cada ser vivo, diseñados matemáticamente por el que yo llamo El Arquitecto del Universo, no importando su nombre en otras culturas. Todo tiene una razón de ser, con un poco de humanidad y de conciencia pública nuestro mundo sería diferente .

Con consntacia, preseverancia y tenacidad lograraremos colocarnos a la altura de como fuimos hecho, un poco menos que los angeles y actuar en conformidad con el libre alberdrio dado para sojuzgar la tierra y comer del fruto de nuestro trabajo y no del erario ajeno.

Estas son mis reflexiones para el día de hoy, por un país mejor llamado Venezuela donde todos podemos vivir, sin distinción entre pobres y oligarcas, verdes, blancos y rojos, naranjas, azules, amarillos o vinotintos. Los errores se pagan muy caros, rectificar es de sabio.

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